El compromiso es una de las expresiones más profundas de la libertad humana. Significa decidir que algo: una persona, una causa, una profesión, una amistad, una familia, un ideal o un proyecto merece no solo nuestro entusiasmo inicial, sino también nuestra permanencia cuando aparecen dificultades, dudas, cansancios o costos personales. Comprometerse significa vincular nuestra libertad presente con nuestras acciones futuras.

Todo compromiso serio implica algún costo. Elegir una posibilidad significa inevitablemente dejar otras posibilidades de lado. Sin embargo, el sacrificio no constituye la esencia del compromiso. la palabra más adecuada quizá sea elección. El verdadero compromiso no consiste en sufrir mucho por algo, sino en considerar que aquello por lo que nos esforzamos posee suficiente valor como para justificar determinadas renuncias.

Cuando elegimos libremente un compromiso, aparentemente reducimos nuestra libertad futura. Pero precisamente esa limitación puede convertirse en una expresión superior de libertad.

Podemos imaginar dos formas de libertad: La primera consiste en mantener todas las puertas abiertas y la segunda consiste en escoger una puerta y recorrer profundamente el camino que comienza detrás de ella. La primera ofrece posibilidades. la segunda construye una vida. Significa: «Entre las múltiples posibilidades que existen, elijo ésta y acepto las consecuencias razonables de mi elección»

Antes de asumir el compromiso, existe libertad. Después de asumirlo, aparece responsabilidad. Esto explica por qué existe una diferencia entre: «Quiero hacerlo»  y «Me comprometo a hacerlo». En el primer caso existe intención y en el segundo aparece una obligación moral.

Kant dice: Si las promesas no significaran nada, la confianza desaparecería.

Debemos comprender que renunciar no significa necesariamente perder; muchas veces significa ordenar prioridades: El tiempo humano es limitado, nuestra energía es limitada, nuestros recursos son limitados, no podemos realizar todas las posibilidades existentes. Por ello toda elección adulta contiene una renuncia. Por tanto la pregunta importante no es solamente : ¿A qué debo renunciar? sino: ¿Qué merece suficientemente mi compromiso como para justificar esa renuncia?

 

Los compromisos duraderos difícilmente pueden sostenerse únicamente mediante emociones o pasiones. Las emociones cambian, el entusiasmo disminuye, la motivación fluctúa.

Por ello un compromiso sólido necesita fundamentos más profundos, y podemos identificar al menos los siguientes:

El sentido: Cuando comprendemos para qué hacemos algo, aumenta nurestra capacidad de perseverar.

Los valores: Un compromiso fuerte se sostiene con principios importantes: amor,justicia, familia, responsabilidad, servicio, conocimiento, amistad, verdad o dignidad.

La decisión: En determinados momentos la voluntad debe continuar donde la emoción desaparece.

Los hábitos: La fidelidad cotidiana suele ser más importante que los grandes gestos extraordinarios.

La revisión consciente: Los compromisos maduros se revisan, se conversan, se ajustan y, cuando sea necesario se redefinen.

Una de las preguntas filosóficas más importantes del compromiso es: ¿A qué debemos permanecer fieles?:

A una persona?, a una promesa?, a una institución?, a una idea?, a nosotros mismos?. Una posible jerarquía ética sería ésta: Primero permanecer fieles a la dignidad humana y a nuestra conciencia moral; después a los valores fundamentales que hemos reconocido como legítimos: compromisos, promesas, fidelidad no servidumbre. Podemos amar profundamente y establecer límites o decirle que está equivocada.La fidelidad madura no exige renunciar al discernimiento.

La madurez ética consiste en no prometer aquello que no estamos razonablemente preparados para sostener. Por eso una persona responsable no promete demasiado. Pero, cuando promete, procura cumplir

Una ruptura ética del compromiso exige al menos honestidad, explicación, respeto por las personas afectadas y responsabilidad frente a las consecuencias.

Cada vez que actuamos conforme a nuestra palabra fortalecemos una determinada identidad: «Soy una persona en cuya palabra se puede confiar». Se convierte en parte de quien somos. Por eso el compromiso posee una dimensión profundamente personal. No solamente decidimos qué hacemos. También decidimos qué clase de persona queremos llegar a ser.

Elegir significa renunciar. Comprometerse significa permanecer fiel a aquello que hemos elegido.El verdadero compromiso dice: «Sé por qué lo he elegido, conozco lo que exige, comprendo aquello a lo que debo renunciar, conozco mis límites y acepto responsablemente las consecuencias de mi decisión» La grandeza del compromiso está en permanecer cuando existe una razón digna para hacerlo..

Finalmente, Quien verdaderamente se compromete comprende que toda gran construcción exige renunciar a algo menor para proteger algo mayor.

Ahora las frases célebres del tema:

-THOMAS PAINE: «Lo que vale la pena poseer merece esfuerzo»

-VIKTOR FRANKL: «El hombre se realiza cuando se entrega a una causa o a alguien que ama»

-MAHATMA GHANDI: «La fuerza no proviene de la capacidad física, sino de una voluntad indomable»

-S. KIERKEGAARD: «La vida solo puede comprenderse mirando hacia atrás, pero debe vivirse mirando hacia adelante»

-ARISTÓTELES: «La dignidad no consiste en poseer honores, sino en merecerlos»

-MARCO AURELIO: «Haz cada cosa como si fuera la última de tu vida»

Feliz domingo querida familia y amigos. El compromiso no significa perder la libertad, sino elegir con el corazón y sostener con responsabilidad aquello que verdaeramente valoramos. Y un saludo afectuosos a los lectores.

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